El absolutismo de la Paz

Es imposible negar los posibles beneficios que el trámite exitoso del proceso de paz puede llevar al país, sin embargo, también es importante recordar que la paz debe ser acordada y no impuesta, por esto es necesario estar dispuesto a aceptar el resultado de la refrendación del acuerdo, sea cual sea el resultado este será la opinión de la mayoría de los colombianos y debe ser tomado como una muestra de la democracia y la voluntad del país, “Vox Populi, Vox Dei”.

El gobierno y sus partidarios se han visto involucrados en campañas de dudosa objetividad al momento de defender los acuerdos de paz, llaman a los opositores guerreristas y buscan silenciar cualquier tipo de crítica -incluso las constructivas- con ataques personales preguntando al oponente ¿Por qué desea que la guerra y la violencia continué? Cuando el gobierno debería escuchar a los opositores del acuerdo y mediante la retroalimentación modificar las secciones del documento que son percibidas como dificultades, las cuales suelen ser el tema de justicia y la representación y papel político de las FARC

Cabe resaltar que no todos los que desafían el proceso de paz tienen criticas legitimas y muchos de ellos juegan con el miedo de la población y la desinformación -factores que se incrementaron por la negligencia gubernamental- exclamando con lágrimas de cocodrilo en los ojos que estamos regalando el país a la guerrilla o convirtiéndonos en una nueva Venezuela o Cuba, desgraciadamente el mandatario y amplios sectores del gobierno se han mostrado inmaduros y también han practicado la demagogia jugando con los miedos de la gente, la más lamentable de estas prácticas la vimos hace poco en Medellín.

En el Foro Económico Mundial para América Latina el presidente tomó la palabra e hizo preocupantes declaraciones sobre el futuro del país si se decide por el No en el plebiscito, Santos asegura que: “(Creen) que si el plebiscito se niega vamos a poder negociar un acuerdo mejor, no, no se equivoquen, si el plebiscito no se aprueba volvemos a la guerra” ante esta frase es en extremo critico que el gobierno comprenda que si el plebiscito falla en lograr sus objetivos no es por los caprichos de la providencia y tampoco es por una quinta columna de la derecha, un No en el plebiscito es culpa del gobierno y las FARC, que no lograron realizar una cuerdo completo el cual respondiera las reclamaciones de los diferentes grupos y tampoco supieron venderlo ni mostrarlo a los colombianos.

Finalmente, el presidente decidió dar su golpe de gracia explicándonos que: “Tenemos información amplísima de que ellos (las FARC) están preparados para volver a la guerra, y a la guerra urbana, que es más demoledora que la guerra rural” dejándonos ver que solamente nos queda votar por el Si, no por la importancia de la paz en el país, ni siquiera porque el acuerdo resuelva injusticias fundamentales sino porque el No nos llevara a una guerra aun más encrudecida y que afectaría las principales ciudades. Ese recrudecimiento solo implica una cosa: que las FARC saldrían del proceso de paz más fuertes que cuando entraron y que nunca se comprometieron del todo con la rendición, siempre tuvieron en mente ese plan B: usar el proceso de paz para lamerse las heridas y cuando finalmente fallara volver a la violencia.

Imagen tomada de Semana.com

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